Esta parte es la de la naturaleza más en peligro de extinción. Es la parte de la misma en la que está el hombre. El sistema de vida actual hace imposible el mantenimiento económico del hombre dentro, como habitante, del campo.
Dejando a un lado las, siempre subsanables, carencias en comodidad, es la economía la que impide que el hombre siga habitando estos montes de los que, hoy por hoy, es muy difícil extraer un salario que compense los sacrificios de un trabajo duro y aislado.
Defendamos, cuando menos, la memoria de aquél estilo de vida tan duro pero tan nuestro. Recogeremos los testimonios de los últimos serreños que, afortunadamente, aún amenizan las veladas de chimenea.
Dejando a un lado las, siempre subsanables, carencias en comodidad, es la economía la que impide que el hombre siga habitando estos montes de los que, hoy por hoy, es muy difícil extraer un salario que compense los sacrificios de un trabajo duro y aislado.
Defendamos, cuando menos, la memoria de aquél estilo de vida tan duro pero tan nuestro. Recogeremos los testimonios de los últimos serreños que, afortunadamente, aún amenizan las veladas de chimenea.
El Habitat

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